
Entrégale a Dios tu amor
Y El te dará lo que mas deseas¿Qué le regalarías a alguien que lo tiene todo? Riquezas, conocimiento, confort, lujos, bienes y servicios, propiedades, sirvientes, tecnología, etc.
Hace poco hablé por teléfono con una de mis tías que supo cuidarnos cuando chicos, y que al tiempo de casarse, pasó a estar en una buena posición económica. Justamente ella me compartía que lo que mas le entristecía era la ausencia de sus sobrinos, o sea, el hecho de que ninguno de nosotros apareciera a visitarlos ni para sus cumpleaños, señalándome que no le interesaba para nada el regalo, sino el vernos un rato para compartir un agradable momento.
Definitivamente, lo que mas le puede dar uno a alguien que no le hace falta nada, es nuestro cariño, es nuestro amor.
En lo personal creo que hay algo que no hemos entendido bien, y es que siempre hemos escuchado que si amamos a Dios, entonces le tenemos que obedecer, y que Dios espera obediencia, y que hay que obedecer, y lo importante que es obedecer, etc.
Aunque todo esto es totalmente correcto y estoy plenamente de acuerdo, existe sin embargo, un factor que desata la obediencia y es a éste, creería yo, a quien debemos darle la importancia que se merece, para que todo lo que es obediencia pueda producirse.
Hay mucha diferencia en obedecer por obligación o compromiso, a obedecer de buena gana o de todo nuestro corazón.
Cuando estamos apasionados por alguien o por algo, somos capaces de las más grandes hazañas.
El novio apasionado es capaz de pasar noches sin dormir por estar con su novia y de trabajar arduamente para darle un buen futuro.
El hincha de fútbol gasta su dinero y su tiempo por ir a alentar a su equipo favorito.
Cuando estamos apasionados por Dios, nuestra obediencia llega a ser espontánea. Le decimos al Señor: Tu deseo es una orden para mi.
¿Cómo llegamos a apasionarnos por Dios?
Cuando tenemos un tiempo de adoración, de intimidad, de dulce lectura o meditación; este tiempo se hace tan hermoso que no queremos que jamás se termine. Precisamente, a través de nuestra adoración, lo que hacemos es expresarle todo nuestro amor al Señor y es allí cuando descubrimos que Él habita en medio de esa alabanza. Descubrir que nuestro Dios está allí con nosotros, deleitándose con nuestra adoración, y comunicándonos todo su Amor, porque nosotros le hemos expresado todo nuestro amor, llega a ser tan fuerte, tan emocionante, que es allí cuando nos apasionamos por El.
Al pasar tiempo con El, El comienza a revelarnos su Amor, y sus propósitos para con nosotros. A medida que Dios se nos revela, más nos apasionamos por El, mas amor sentimos por El, y nuestra obediencia entonces llega a ser inmediata.
R.J.Albarenga
Tags: apasionados, amor, obediencia, adoracion, intimidad